Autor: James Herbert
Sinopsis:
Tras la
desaparición de su hijo, Gabe y Eve Caleigh se trasladan con sus hijas a
Crickley Hall con la esperanza de rehacer sus vidas. Sin embargo, la antigua
mansión oculta un oscuro secreto relacionado con la muerte de varios niños
durante la Segunda Guerra Mundial. Mientras fenómenos inexplicables comienzan a
atormentar a la familia, Eve se convence de que la tragedia de la casa está
vinculada de algún modo con la desaparición de su hijo.
Si hay un
subgénero que siempre consigue captar mi atención dentro del terror es el de
las casas encantadas. Por eso me acerqué a Tras los muros de Crickley Hall
con expectativas bastante altas. El resultado
no fue del todo satisfactorio. No es que sea mala, pero esperaba más. James Herbert, que no debe
confundirse con Frank Herbert, el célebre autor de Dune, es uno de los
escritores de terror más populares del Reino Unido. Muchos lo llaman el Stephen King inglés, algo con lo que no
estoy de acuerdo. Igualar a Stephen no es una tarea fácil.
La novela
sigue a la familia Caleigh, que intenta recuperarse de la desaparición de uno
de sus hijos y se traslada temporalmente, debido al trabajo del patriarca de la
familia, a una antigua mansión llamada Crickley Hall. Allí comienzan a
producirse fenómenos extraños que parecen estar relacionados con un oscuro
episodio ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial.
La trama es
sencilla y cualquier lector habitual del género reconocerá rápidamente muchos
de sus elementos. A medida que avanza la historia, la sensación de déja vu se
hace cada vez más evidente. Si bien, como decía Borges que las historias
fundamentales son muy pocas y que los escritores las reescriben continuamente
desde perspectivas diferentes, Herbert no se esfuerza mucho en darle una
pequeña vuelta de tuerca.
Creo que esta
novela tiene una virtud y un defecto que están muy relacionados: Herbert escribe para que la historia avance
con fluidez, no para profundizar demasiado en la psicología de los personajes.
Son muy planos y genéricos, no sabes mucho de ellos, lo que no permite generar
mucha empatía. Acá radica la diferencia con Stephen King, él si suele detenerse
mucho en la psicología de los personajes y sus relaciones. Algo que destaca
mucho es la pareja protagonista, pero por su falta de química, no se prodigan cariño ni
abrazos o besos de amor. Por momentos pareciera que siguen juntos solo por
inercia.
·
Gabe Caleigh: como
personaje resulta algo genérico. Sabemos que sufre por Cameron, que quiere
salvar a su familia y que ama a su esposa, pero conocemos poco de él más allá
de eso. Es racional y actúa con sentido común. Su función es proteger a la
familia.
·
Eve Caleigh: su obsesión
llega a sustituir gran parte de su personalidad. La recordamos por ser la madre
que busca a Cameron más que por rasgos propios.
·
Loren y Cally: Funcionan muy bien como vehículos del terror. Como están más
abiertas a lo sobrenatural, son quienes permiten que el lector descubra los
secretos de la casa.
·
Nancy: Es el personaje que consigue generar una mayor empatía gracias a
su historia y a su valentía frente a los abusos de Cribben.
·
Maurice Sttaford: Encarna la culpa. No es el villano principal pero, es
un personaje débil, egoísta y cobarde. Lo interesante es que toda su vida
arrastró las consecuencias de sus actos. Quizá por eso su final es muy
predecible.
·
Augustus Cribben: Creo que es el personaje más discutible. Como villano
funciona porque es aterrador y memorable, pero psicológicamente es simple. Representa
el abuso de poder, la crueldad y la corrupción moral en estado puro. No tiene
zonas grises.
La novela funciona sosteniéndose en la manera de escribir de Herbert. Con
un estilo directo, muy visual y cinematográfico, orientado al suspense. Las
escenas avanzan rápidamente sin perderse en reflexiones largas. Por eso se lee
con facilidad a pesar de superar las 600 páginas. Aunque creo que podría haber
sido más corta.
Lo mejor de
la novela
· La
atmósfera: la casa es un
personaje más, las puertas, el sótano, el desván, todo es una constante
amenaza.
· La
estructura temporal: los saltos
entre el presente y el pasado están muy bien manejados.
· La
claridad narrativa: nunca te
pierdes, porque está escrito muy claramente.
Lo peor
· Los
personajes: algo
funcionales, parecen existir solo para que la trama avance más que como
personas totalmente desarrolladas.
· La
escasa sutileza: el autor
deja bien en claro quién es el bueno, quién es el malo y hacia dónde avanza la
historia.
· La
previsibilidad: muchas
revelaciones importantes se pueden anticipar con bastante antelación.
James Herbert construye una historia de fantasmas
eficaz, absorbente y emocionalmente intensa, pero apoyada en personajes
relativamente simples y en una trama que rara vez se aparta de los patrones
clásicos del género. La fuerza de la novela reside menos en la sorpresa que en
la atmósfera de Crickley Hall y en el progresivo descubrimiento de la tragedia
que se oculta entre sus muros. En varios momentos pude anticipar algunos
acontecimientos importantes, pero eso no disminuyó mi interés. Quería ver cómo
se resolvían los conflictos y cómo los responsables terminaban enfrentándose a
las consecuencias de sus actos.
¿Es
recomendable? Sí. A pesar
de sus personajes poco desarrollados y de una trama que rara vez sorprende, Tras
los muros de Crickley Hall mantiene el interés de principio a fin gracias a
su atmósfera opresiva y a la manera en que dosifica sus misterios. No es una
obra imprescindible dentro del género, pero sí una lectura entretenida para
quienes disfrutan de las historias clásicas de casas encantadas.

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